domingo, 8 de enero de 2012

“Techos de Aire”

Todavía puedo ver residuos de mi piel escurriendo del tejado, pedazos que solían formar parte de mí, que forraban a mi cuerpo, y a mi corazón cuidaban sin dejarle encerrado.

El techo lo construí con tiempo y novedades durante tantos años, ahora sólo suelta imágenes abstractas que en algún momento fueron mías, y que eran de todo tipo de color, sin pan y sin saliva.

Pero las lluvias pueden destruir los edificios al lavarles, y las paredes no son nunca para siempre, ni van a responder a nuestras preguntas ni demandas, ni pueden tampoco llorar ni buscar diamantes.

Y los días siguen sin importar los obstáculos, carecen de piedad, de lastima y de envidia, pero no de sentimiento.

Así mismo me protegía mi techo imaginable, y sólo a mi podía cuidarme, y era eternamente mío. Pero ya no, ahora me duelen las tormentas y mi piel se quema en el verano y se siente al rojo vivo.

Ahora puedo ver el humo de otras casas, y observar las grietas en el piso, el polvo y las heridas. Ahora siento fácilmente el cielo que se pierde en las montañas.

Entre ironías, todo lo que construimos con el tiempo, decae mientras pasa el mismo. Porque los recursos serán siempre limitados, porque a veces necesitamos la presencia de mil manos y la existencia de otras vidas.

Veo entonces el hogar de otras personas, cómo también a quienes nada tienen, mientras tanto yo corrijo mis palabras, y también tacho las paredes.

No valdría de mucho olvidar a quien me protegió, ni es fácil extraviarse entre burbujas, pero los caminos siempre se dividen, en dos o en tres, o en “nunca”.

Podremos acampar en techos, y levantar murallas, pero el movimiento es necesario para poder avanzar. Y puede que el aire nunca pueda protegernos, pero que bien se siente la brisa en esta cara.


- Daniel Papa




- Sir Dante Piedrahita

“Exquisite (AmarAmente)”

Su cara no me gusta, no puedo organizar todo lo que entra en ella y me siento impotente.
Empiezo a sentirme lleno de impulsos o de ideas sin estar seguro, pero quiero que ella me aplauda mirándome, para poder sentirme bien en un momento tan específico.
No puedo entender cómo no me dejo llevar, como no voy con ella hacia quien sabe dónde.
En un lugar donde no aparezcan ideas, ni tampoco impulsos o palabras.
En especial no las palabras o las letras.
Que no exista un reloj, que no haya velocidad para desvelar de mi nostalgia el producto que es ella solamente. Así no podría sentirme débil, y para ella seria fuerte siempre.
Se me clava todo esto en la cabeza, en las orejas y en la boca hasta hacer temblar mis manos y mis ojos, esto me encierra totalmente en mi forma.
Me empieza a doler un poco el cuerpo, el corazón se me arruga y se dobla lentamente.
Y eso duele aun más.
Se expande el vacio que suelo guardar en el pecho, se expande con furor y como con vida propia, y se me amarra alrededor de todo el torso como si se creyera una especie de armadura, pero no lo es, ni es acaso nada parecido.
Y esta vez no es exquisito.
La garganta se me enreda varias veces, la siento fuerte y estéril, la tengo incapaz de cualquier cosa.
Mis ojos se cierran contra mi voluntad, y mis pies desobedecen caminando hacia donde yo no quiero ir.
Cuando yo simplemente deseaba acercarme, como siempre lo deseo.

- Daniel Papa



-Sir Dante Piedrahita

“Seré Felino”

Seré felino porque quiero olvidar, para poder vivir tranquilo aunque no sea en soledad. Sera así que me verás sin reconocerme, sin preguntarte si mi alma está limpia o si ya le dañé. Podré rondar el mundo, y también andar en tu cama sin obligarte a reclamar, sin querer discutir, ni encontrar los odios que a veces me guardas. Te miraré al pasar y te querré entender, y todos tus abrazos serán sólo míos y tus lagrimas podré curarlas. Y en mi mente voy a cuidarte, queriéndote ofrecer ya todo lo que soy y lo que nunca te voy decir al no tener palabras. Seré animal por siempre, mi instinto seguiré, pero nunca será mi intención herirte, y es que nunca lo fue; el cielo me servirá de techo y al menos de una forma te voy a tener, y en algún tipo de distancia podrás importarme, y aunque no esperes nada de mí, yo a ti siempre te esperaré. Limpiaré los cuartos con basura, así conoceré todas tus miradas, tus gestos, y tu cordura; pero todos los días querré levantarme, sea de caídas o sea de saltos, y así más de una vida yo podré entregarte. Muchas veces voltearé y miraré hacia atrás, y voy a recordar cuando también tus ojos los era capaz de tener, regalando mi voz y, si existía, mi locura. Todo esto lo pensaré cada vez que te veas al espejo, cuando viajes desde lejos y recuerdes viejos tiempos, cuando sientas nostalgia y melancolía, y cuando olvides mi reflejo. Y al final me conformaré con extrañarte, pues morirás después que yo o, antes que algo digas, te tendré que dejar pues felino seré.



- Daniel Papa.




-Sir Dante Piedrahita.