domingo, 8 de enero de 2012

“Exquisite (AmarAmente)”

Su cara no me gusta, no puedo organizar todo lo que entra en ella y me siento impotente.
Empiezo a sentirme lleno de impulsos o de ideas sin estar seguro, pero quiero que ella me aplauda mirándome, para poder sentirme bien en un momento tan específico.
No puedo entender cómo no me dejo llevar, como no voy con ella hacia quien sabe dónde.
En un lugar donde no aparezcan ideas, ni tampoco impulsos o palabras.
En especial no las palabras o las letras.
Que no exista un reloj, que no haya velocidad para desvelar de mi nostalgia el producto que es ella solamente. Así no podría sentirme débil, y para ella seria fuerte siempre.
Se me clava todo esto en la cabeza, en las orejas y en la boca hasta hacer temblar mis manos y mis ojos, esto me encierra totalmente en mi forma.
Me empieza a doler un poco el cuerpo, el corazón se me arruga y se dobla lentamente.
Y eso duele aun más.
Se expande el vacio que suelo guardar en el pecho, se expande con furor y como con vida propia, y se me amarra alrededor de todo el torso como si se creyera una especie de armadura, pero no lo es, ni es acaso nada parecido.
Y esta vez no es exquisito.
La garganta se me enreda varias veces, la siento fuerte y estéril, la tengo incapaz de cualquier cosa.
Mis ojos se cierran contra mi voluntad, y mis pies desobedecen caminando hacia donde yo no quiero ir.
Cuando yo simplemente deseaba acercarme, como siempre lo deseo.

- Daniel Papa



-Sir Dante Piedrahita

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